La aventura de ir al colegio

Estas últimas semanas, según han ido pasando los días, hemos tenido la oportunidad de preguntarle a los niños y niñas de nuestro entorno y en el trabajo cómo ha ido su primer día de clase, si tenían ganas de empezar, de ir al cole, de ver a sus amigos y amigas…

Las respuestas han sido: “yo quiero más vacaciones”, “tengo ganas de ver a mis amigos”, “yo no quiero madrugar”, “no tengo ganas de estudiar”, “estoy un poco nervioso“, “ha hecho nuevos amiguitos”, “está un poco preocupado”… sensaciones de ilusión, intriga, miedo, preocupación… Esas sensaciones que sin ir más lejos, también sentimos los adultos cuando iniciamos un nuevo proyecto o se nos presenta un nuevo reto y es que, para nuestros pequeños y adolescentes, ir al colegio o ir al instituto es el inicio de una nueva aventura.

Inician una nueva etapa: nuevos amigos/as y compañeros/as, nuevos profesores/as, nuevos materiales, nuevas actividades, nuevos aprendizajes…  y es que septiembre llega con nuevas ilusiones, como cuando damos comienzo a un nuevo año, con nuevos proyectos, planes, y objetivos.

Es por esto que nuestra perspectiva en relación a este nuevo cambio, supone que nuestros hijos hayan empezado educación infantil o hayan pasado a primaria o a secundaria, también es un reto para nosotros y nosotras, pues vamos viendo como han ido creciendo en muy poco tiempo, como se van desarrollando y cómo nos van sorprendiendo en el día a día con sus expresiones, sus miradas, sus gestos, sus conversaciones, donde muchas veces, inevitablemente, nos vemos reflejados en ellos también.

Ellos se contagian de nuestras emociones, nuestra alegría, nuestra tristeza, nuestro entusiasmo… De ahí, la importancia de transmitirles calma y tranquilidad principalmente en este primer periodo, pero sobre todo, durante todo el curso escolar y también fuera de este ámbito, por ejemplo, en las actividades extraescolares, el deporte, el grupo de iguales… en definitiva, aquellos contextos que favorecen su desarrollo, donde ellos aprenden a relacionarse con los y las demás, donde resuelven sus conflictos, defienden sus intereses, preferencias o gustos, argumentan sus preocupaciones, etc.

Por tanto, no solo es importante preparar los hábitos y las rutinas o la mochila la noche anterior, dejándolo todo bien organizado para que no se nos haga tarde al día siguiente o para que no se nos olvide el material que tienen que llevar cuando son más pequeños.

También es importante darles besos y abrazos, transmitiéndoles todo nuestro cariño, amor y confianza, pues esta es la mejor fuente de seguridad ante un nuevo cambio de etapa tan importante como puede ser cambiar de colegio o pasar al instituto, y sobre todo, si son muy pequeños y es la primera vez que van al colegio, donde el mensaje más importante debe ser “disfruta mucho”, “luego me cuentas qué tal te ha ido”, “pásatelo genial”, “si necesitas algo pregúntale a tu profe”.

En el fondo, estaremos pensando “qué mayor se ha hecho”, “espero que no se nos haga tarde”, “que no se me olvide echarle el almuerzo”, “espero que todo vaya bien”… Estas pueden ser nuestras preocupaciones sin duda, sin embargo, transmitirles ánimo, ilusión, confianza y calma les va a ayudar a que puedan iniciar esta etapa con mayor seguridad.

Os recomendamos también algunos libros que pueden ser de ayuda. La lectura, sobre todo por las noches, dan pie a que puedan expresar sus emociones, sus preocupaciones y será un momento agradable para compartir con ellos:

  • El pollo Pepe va al colegio, de Nick Denchflied y Ant Parker. Ed. SM
  • Las tres pequeñas lechuzas, de Martin Waddell. Ed. Kalandraka.
  • Olivia no quiere ir al colegio, de Elvira Lindo. Ed. SM.
  • Dani no quiere ir al cole, de Mar Romera y Raúl Grabau. Ed. Crecicuentos.
  • Mamá va al cole, de Manuel Navarro Seva y Alejandro Casona. Libraria Cartabón.
  • Roc aprende a leer, de Tad Hills.

Escucharles y validar sus emociones, les va a transmitir que pueden disfrutar, que harán nuevos amigos y amigas, que aprenderán mucho sobre geografía, historia o literatura a pesar de tener que madrugar por las mañanas, cuando el verano ha sido mucho más relajado y los horarios son más flexibles o nos hemos saltado alguna rutina. Ellos lo comprenderán si les damos mensajes breves, claros y concisos, pues padres, madres y cuidadores principales, somos la mayor fuente de seguridad que les abre las puertas a explorar el entorno más cercano, dándoles la oportunidad de relacionarse y seguir aprendiendo conforme van creciendo.

La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo. Nelson Mandela.

Silvia Lozano

Trabajadora Social
Intervención y Mediación Familiar

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