El perfeccionismo, ¿me ayuda o me atrapa?

Perfeccionismo

Últimamente observo a mi alrededor, tanto en consulta como fuera de ella, como el perfeccionismo, en su tendencia a ser considerado un atributo positivo, puede convertirse en un arma de doble filo, ya que en ocasiones lleva a las personas a instalarse en una sensación de frustración y ansiedad constantes, al no ver satisfechas sus expectativas de resultad.

La definición de perfeccionismo que da el diccionario de la lengua es, “una tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado”.

¿Cómo mira y vive el mundo la persona perfeccionista?

El perfeccionismo se relaciona con algunas de estas características de personalidad:

  • Falta de confianza y seguridad. Las personas perfeccionistas suelen tener sensación de insuficiencia, nada de lo que hacen les parece del todo bueno. Existe, de manera intensa, el miedo a cometer errores.
  • Necesidad de control, tanto del mundo interior como del exterior. Gracias a esta sensación de control se compensa la de vulnerabilidad, la creencia “si lo controlo todo, me sentiré seguro”.
  • Dificultad a la hora de disfrutar de momentos de ocio y tranquilidad. Hay una preocupación permanente por aprovechar el tiempo, por cumplir las expectativas marcadas, por lo que, en ocasiones, los momentos de disfrute se consideran una pérdida de tiempo.
  • La auto-exigencia, llevada al extremo, desarrolla comportamientos demasiado rígidos, que muchas veces, desembocan en frustración, y que se relacionan con una falta de valía personal al ver que las cosas no salen como se había previsto.

¿Qué se puede hacer para detener la búsqueda imparable de perfección?

5 pautas que pueden ayudar:

  • Trabajar y mejorar la autoestima, ayudará a que la persona se acepte y se respete con sus virtudes y defectos.
  • Corregir las creencias erróneas, hará que se tenga un mayor control sobre el impacto que ejercen los pensamientos sobre uno mismo y su comportamiento.
  • Hacer las cosas de un modo diferente, deshacerse de la rigidez, perder el miedo exagerado a equivocarse es lo que hará posible ir disfrutando cada vez más de cada experiencia.
  • Aprender a respirar, a relajarse para afrontar mejor los momentos de estrés o ansiedad.
  • Prestar atención al cuerpo, cuidar la parte emocional tanto como la racional.

Cada persona tiene su forma de ser y sentir en el mundo, lo que no significa que, si ésta no es la más adecuada para un mismo, no se pueda cambiar.

Psicóloga Nuria Pérez

Psicóloga infantil y adultos

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