Trastornos de la Conducta Alimentaria, Cuando la solución se convierte en el problema

Cuando se habla de Trastornos de la Conducta Alimentaria, el 30% de los encuestados de la población general considera que l@s pacientes que los sufren tienen culpa de lo que les pasa, que su motivo es llamar la atención y está todo bajo control de su voluntad. Incluso el 50% de los encuestados del personal sanitario mantienen esta misma perspectiva.

Es por ello, que los pacientes afectados de un TA, además de las consecuencias inherentes de la enfermedad ”sufren un peaje de la incomprensión muy elevado…”: señalamiento social, prejuicios y actitudes inculpatorias, banalización del problema, renuncia a la asistencia sanitaria, no reconocimiento del carácter de enfermedad…

  • ¿Pero realmente que es un Trastorno de Conducta Alimentaria?
  • ¿Qué hay detrás de estos Trastornos?
  • ¿Es sólo el hecho de querer estar delgada?
  • ¿Son conscientes o voluntarios?

 

Tratemos de ir más allá de los síntomas físicos y nutricionales…

Los Trastornos Alimentarios son intentos de solución, estrategias para solventar y poder “estar” en el mundo, un mundo que a veces se torna complicado e incierto.

En contadas ocasiones, las familias y los profesionales nos aferramos a la idea de poder encontrar las causas que preceden a estos trastornos, y nos olvidamos que la información está en el presente que es donde podemos actuar. Reflexionemos entonces en el presente y en el “aquí” y tratemos de averiguar y dar respuestas a preguntas tales:

¿Para qué aparece en la vida de una persona un TA? ¿Qué finalidad tiene el mismo? ¿Qué función cumpliría en su día a día?

Atendiendo a la figura, vayamos una a una planteando hipótesis que pudieran explicar y responder las cuestiones del presente

  • Función TA en la sociedad podría servir de protección y adaptación a los imperativos sociales tan exigentes entorno a la imagen estética y la gran oferta alimentaria, que entran en una constante contradicción.
  • Función TA en las dinámicas familiares podría promover la adquisición de un sentido de independencia, autonomía y diferenciación; sentido de protección y mantenimiento de la unidad/bienestar familiar;  y desviación de la atención de conflictos intrafamiliares hacia el síntoma.
  • Función TA en el apego perseguiría la construcción de una base segura y firme a través de la presencia/ausencia de la comida.
  • Función TA en la regulación emocional podría ser un intento de expresión de sentimientos/emociones que no pueden ser reconocidas, toleradas o verbalizadas.
  • Función TA en la Identidad sentaría las bases para la definición del sí mismo que de sentido a su existencia presente.

Sin embargo, el complejo mundo de los Trastornos Alimentarios no permite sacar conclusiones y nos exige plantear las funciones como meras hipótesis. Que para poder confirmarlas, los profesionales debemos estudiar cada caso particular, atendiendo  y evaluando al paciente desde una perspectiva integral.

Para finalizar, lo que sería justo para todas las personas que sufren este tipo de patología, es que se promoviera una mayor concienciación social para poder catalogar a estos trastornos como enfermedades y no como “tonterías de la edad”.

Psicóloga Begoña Martínez

Psicóloga
Adultos y adolescentes

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