En la depresión, los problemas en las relaciones personales ¿son el huevo o la gallina?

Terapia interpersonal

Desde las 5 a.m. Ruth está despierta. No se decide a levantarse. Sabe que tiene que llamar al trabajo y avisar de que está enferma, igual que el lunes pasado. Su marido ya ha salido de casa y se ha llevado los niños al colegio. Se enfadará cuando se entere que ha vuelto a faltar al trabajo. Volverá a haber discusión. En el trabajo también se preguntarán qué le ocurre.

Los niños volverán a mediodía y se sorprenderán de que no esté preparada la comida. Ruth no tiene energías para llevar a cabo su trabajo y las tareas domésticas. Se siente fracasada y culpable, pero también le da igual todo; a veces, no siente nada en absoluto. Quizá debería ir al médico hoy. Está convencida de que nadie puede entenderla. Ni ella misma se entiende...

La terapia interpersonal (TIP) es una terapia clínicamente válida y eficaz para el tratamiento de la depresión, que hace énfasis en la relación entre la depresión y el contexto psicosocial e interpersonal de la persona. El concepto “psicosocial” se refiere al papel que la persona desempeña como madre, hija, trabajadora o esposa/pareja etc.; mientras que la expresión “interpersonal” hace referencia al tipo de comunicación y de comportamiento que establece con las personas de referencia (marido, hijos, compañeros...).

El fundamento de la TIP se basa en la interrelación entre el inicio de la depresión, el deterioro de las competencias sociales, perturbándose las relaciones de pareja y otras relaciones y cómo estos factores se influyen recíprocamente.

La terapia se centra en cómo la persona se relaciona y comunica con sus personas de referencia (pareja, familia, hijos, etc.) para identificar y solucionar problemas en sus interacciones. Entendiendo que la calidad de las relaciones sociales "dadoras de seguridad" desempeña un importante papel en el desarrollo y mantenimiento de los trastornos depresivos.

La persona experimenta mejora de los síntomas al abordar estos problemas y afrontar sus dificultades sociales en un proceso terapéutico estructurado en fases: la fase inicial, se dirige a aliviar la sintomatología depresiva; examinar y hacer el diagnóstico. Y restablecer la propia competencia, autoconfianza y autocontrol de la persona.

Durante la fase intermedia se dota de estrategias de afrontamiento y resolución de problemas; Por ej.: cambios en el trabajo o entorno social, modificaciones por un acontecimiento de la vida, finalizar una relación….

Por último, se resume todo el proceso con el fin de que la persona perciba con perspectiva el futuro, dándose cuenta de sus nuevas competencias y de su autonomía, así como de reconocer los síntomas premonitorios de su depresión para prevenirla en el futuro.

Referencias: Psicoterapia Interpersonal. Elisabeth Scharamm. Ed: Masson, 1998.

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