Alimentación en las vacaciones

Niña comiendo sandía

Hace algunos días que escucho comentarios del tipo “ahora con los niños de vacaciones hay que llenar más la nevera, helados, galletas…” Y he pensado que este pensamiento está muy arraigado en padres y abuelos.

No he podido evitar pensar que es algo natural que tras pasar una etapa con tanta exigencia de  trabajo y colegios, nos queramos compensar dando regalitos de varios tipos, incluidos los alimentarios.

Entiendo que en vacaciones necesitemos distraernos, salir de nuestras rutinas tan ajetreadas y nos permitamos otras actividades y otras comidas, pero deberíamos tener en cuenta que en el caso de los niños hay que hacerlo con cautela. Una cosa es permitirnos un capricho y otra cosa es planificar helados, bollería y chuches diarios durante casi tres  meses. El efecto de esto es lo que cada septiembre observamos en muchos niños, que además de crecer en altura suben de peso.

Es fundamental controlar la alimentación de nuestros niños durante las vacaciones, ofrecerles una mayoría de meriendas saludables, pensar siempre que si vamos a comer algún “capricho” hay que priorizar antes lo saludable. Por ejemplo antes de un helado, hay que comerse la fruta o el bocadillo de la merienda. Las chuches y los polos de agua no son sustitutos de meriendas.

Debemos además aumentar la actividad física: tras esperar a que pasen las horas de mayor calor, es recomendable planear paseos en bicicletas, salidas a la playa a nadar, campeonatos de natación en la piscina familiar o pasear con los patines que trajeron los reyes magos.

Como siempre comento, no se trata de que no se coman ningún “capricho” pero lo importante  es que sean extraordinario, y si pensamos en términos de “salud” no habrá equivocación posible en la elección de las meriendas. No olvidemos las meriendas tradicionales: una horchata con bizcocho casero, será mil veces más saludable que un zumo comercial y un donut; un trozo de pan con chocolate mejor que una bollería industrial.

Incluso a los caprichos es posible hacerles cambios para que sean más saludables, de este modo hay diversas opciones para mejorar el helado industrial.

Algunas recetas breves:

 

Helado de plátano y fresa

Congelar plátano y fresas troceadas.

Cuando este congelada agregar un yogur natural o sabor fresa

Batir todo junto

Y voila! Helado de fresa y plátano instantáneo totalmente natural

 

Polos de sandia (o cualquier fruta)

Triturar sandia, agregar una cucharada sopera de miel

Colocar en poleras de plástico y llevarlas al congelador.

No hay polo más saludable!!!

 

Nutricionista Claudia Guerrico

Nutricionista

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