Acompañando historias de vida

“Tal vez no conseguimos liquidar los problemas... pueden quedar huellas, pero podemos darles otra vida, una vida más soportable, a veces hermosa, incluso con sentido”. Boris Cyrulnick.

Así comienza este artículo, con esta frase que refleja claramente un trasfondo resiliente. Un trasfondo que deja entrever la importancia que supone realizar un trabajo terapéutico, de acompañamiento en momentos de dolor y sufrimiento. Esto es importante, tanto para la persona que necesita sentirse arropada al abrir su mundo interno, el que tal vez pocas personas conocen, como para la persona que recibe y recoge esa pena expresada, poniendo todos sus sentidos en atención plena.

Nadie está exento de atravesar momentos de dificultad… La pérdida de un ser querido, enfrentar una ruptura de pareja, atravesar un duelo ante la pérdida de un puesto de trabajo, afrontar una enfermedad o encontrarse ante una muerte inesperada, el sentimiento de abandono que puede sufrir una persona que ha sido adoptada, haber estado expuesto a episodios de violencia en edades tempranas… Muy difícil medir el grado de dolor ante situaciones tan duras.

En definitiva, son infinitas las diversas situaciones que pueden generar sufrimiento en cualquier etapa de la vida donde muchas veces afrontar una situación traumática, dolorosa, en algún momento de la vida, ha podido generar desesperanza, apatía, tristeza…

Es por esto que, poder acompañar y ser acompañado en esos momentos de superación del trauma puede favorecer un cambio esperanzador, puede transformarse con ese acompañamiento y apoyo terapéutico a través de la búsqueda de sentido a esos episodios que tanto malestar han generado, con el fin de que esa mochila que tanto peso ha cogido durante el trayecto, pueda vaciarse un poco más para que el resto del viaje sea más liviano.

Poder expresar sentimientos de abandono, de soledad, de falta de apoyo y en ese mismo momento ser recogido con cariño, con una mirada apreciativa, que no juzga, sino que te anima a seguir adelante, a atravesar esos momentos de dificultad cruzando un puente hacia un lugar seguro y tranquilo, donde no hay ningún peligro, puede ser un pilar fundamental para el propio crecimiento y desarrollo personal.

Para ello, son varios los factores que pueden facilitar ese proceso. Por un lado, a nivel individual, la sensación de autoeficacia, el locus de control interno de cara al fortalecimiento de la capacidad resiliente, el optimismo o el sentido del humor, ayudan a mejorar esa capacidad de superación del ser humano.

Por otro lado, los factores familiares donde, al menos, haya una figura de referencia que transmita calidez, empatía, conexión emocional, que genere seguridad a través de un abrazo.

También los factores sociales, el entorno comunitario, como puede ser formar parte de un equipo deportivo, realizar actividades de ocio y tiempo libre, como teatro, pintura, asociación festera, el grupo de amigos o incluso un vecino, etc.

Todo esto, en el día a día, puede transformar esa capacidad  de superación ante esos factores estresantes o episodios traumáticos, esos momentos que podemos percibir como desagradables que, hacen que a través del deporte, la educación, la psicología, el arte o el ámbito social, se puedan olvidar por un momento, incluso, relativizar, tal vez porque se han ido superando, gracias a ese apoyo y ese acompañamiento terapéutico por parte de un profesional.

Silvia Lozano

Trabajadora Social
Intervención y Mediación Familiar

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