Dificultades de aprendizaje

Dentro del amplio abanico de las dificultades de aprendizaje nos encontramos con niños que pueden tener dificultades en la adquisición y utilización del lenguaje, la escritura y/o la lectura. A otros niños puede que les cueste comprender los conceptos matemáticos o realizar cálculos y operaciones aritméticas. Algunos pueden realizar las grafías de las letras que resulten irreconocibles incluso para ellos mismos o llegan a cometer tantos errores ortográficos que los textos pueden volverse ilegibles.

Entre las dificultades de aprendizaje más comunes se encuentran la Dislexia, la Discalculia, la Disortografía y la Disgrafía.

 

Dislexia

Es un trastorno del aprendizaje y la adquisición de la lectura y la escritura. Dependiendo del grado pueden estar afectadas las habilidades lingüísticas, la memoria, la percepción, la orientación espacial derecha-izquierda y la secuenciación temporal. También puede ir asociada a otros trastornos de aprendizaje.

Cuando los niños empiezan el aprendizaje de la lectura suelen presentar errores como confusiones de unas letras por otras, omisiones al leer, vacilaciones y rectificaciones frecuentes que remiten con el tiempo cuando este aprendizaje se va consolidando.

Sin embargo, cuando estas alteraciones en la lectura persisten y van acompañadas de otras manifestaciones como inversiones en el orden de las letras o sílabas (escritura en espejo), confusiones de números, dificultades para unir o separar palabras, lectura poco fluida o falta de comprensión lectora, es importante averiguar los motivos.

Generalmente, la dislexia se detecta durante el aprendizaje de la lectura entre los 4 y los 6 años, aunque puede darse el caso de que se diagnostique años después de haber aprendido a leer cuando aumentan las exigencias de comprensión de textos en la escuela y se hace más patente las dificultades lectoras que pueden causar problemas de aprendizaje. Al no ser diagnosticados, los niños son presionados a actuar de una forma que no les es posible debido a sus limitaciones y esto lleva a que presenten conductas distraídas, perturbadoras en el aula y posean un bajo autoconcepto.

La dislexia puede ser tratada y los resultados obtenidos suelen ser muy positivos pero para ello es fundamental conseguir un diagnóstico a tiempo y conocer el tipo de dislexia para poder reconducir el aprendizaje y ofrecer las ayudas necesarias para asegurar el progreso tanto académico como emocional.

La intervención siempre está dirigida al niño, a la familia y a la escuela. Con el niño se centra en diseñar estrategias personalizadas que respeten su propio ritmo de aprendizaje lectoescritor y adaptadas a la edad y los síntomas que manifiesta. Se trata de volver a aprender pero centrándose en las posibilidades del niño de un modo agradable, útil y cosechando éxitos.

El apoyo familiar es fundamental, por ello, con los padres se modifican actitudes para que consigan motivar y alentar a sus hijos a que desarrollen otras actividades que les proporcionen confianza y fomenten su autoestima.

Con la escuela se colabora y se coordinan programas de intervención referentes no sólo a temas académicos sino también sociales y emocionales que faciliten una integración total del niño.

 

Discalculia

Es un trastorno del aprendizaje que afecta a la habilidad de entender y trabajar con los números, el cálculo mental y los conceptos matemáticos. Es como una “dislexia de los números” y, a veces, puede ir asociada a ella, a la disgrafía y al déficit de atención.

Encontramos niños a los que les cuesta restar llevando, que tienen muchas dificultades para aprender las tablas de multiplicar, o que todavía cuentan con los dedos con 9 años, y aunque se esfuerzan por aprender y memorizar no llegan a entender la lógica de los procedimientos matemáticos.

Los niños con esta dificultad específica presentan una serie de errores y dificultades que son clave para poder detectar este trastorno.

¿Cuáles son las señales de alerta?.

La más evidente es contar con los dedos: en los primeros cursos de Primaria es normal pero ya en tercero puede ser indicativo de dificultades en el aprendizaje. Confundir números o invertirlos (15 por 51), problemas para memorizar las tablas de multiplicar, dedicar mucho tiempo al cálculo mental, errores al escribir números al dictado, no saber qué operación aplicar para resolver un problema, son algunos indicadores significativos.

No es un problema de retención o de memoria, sino que son incapaces de calcular mentalmente o de situar un número entre otros.

Es importante realizar una evaluación para encontrar la causa y empezar una intervención que les permita reconducir el aprendizaje de los conceptos aritméticos con las ayudas necesarias para asegurar su progreso tanto académico como emocional. Con un programa de refuerzo individualizado se enseñan nuevas estrategias que fortalezcan sus conocimientos y puedan superarse.

 

Disgrafía

Es un trastorno específico del aprendizaje de la escritura que afecta a la forma o al contenido de la expresión escrita. Puede ir asociada a dislexia u otros trastornos de aprendizaje.

La escritura requiere un conjunto complejo de habilidades motoras finas y del procesamiento del lenguaje. Para los niños con disgrafía el proceso de escribir es más complicado y lento.

Al igual que en la lectura, durante el proceso de aprendizaje de la escritura se cometen errores como mezclar mayúsculas y minúsculas, tamaños de letras irregulares, trazados inestables al escribir que se van perfeccionando con la práctica.

A partir de los 6-7 años la escritura debe volverse más uniforme y, aunque los síntomas de disgrafía son variables dependiendo de cada niño, podemos observar algunas características que podrían ser motivo de alerta.

Por un lado observamos postura inadecuada al escribir, soporte incorrecto del lápiz o bolígrafo, velocidad excesivamente rápida o lenta de escritura, mucha presión al escribir. Otros síntomas más específicos ponen atención en los elementos del propio grafismo o trazado de las letras como gran tamaño, letras inclinadas, deformes y sin definición, excesivo espaciado entre letras o muy apiñadas, enlaces indebidos, letras irreconocibles que hacen que el texto escrito sea de difícil comprensión.

La intervención temprana no sólo se centra en los síntomas identificados sino atendiendo a todos los factores que integran el aprendizaje y se estructura como un proceso continuo de mejora. Se proporcionan herramientas para facilitar la reorganización del proceso alterado trabajando desde aspectos motrices hasta emocionales.

 

Disortografía

Es un trastorno específico de la escritura que se manifiesta en una serie de errores sistemáticos y reiterados en la ortografía y la escritura que, en ocasiones, puede llevar a la ininteligibilidad de los escritos. Suele ser habitual que los niños cometan errores ortográficos al empezar sus escritos y que éstos se vayan superando con el aprendizaje y el uso de las reglas de ortografía pero en ocasiones se observa una persistencia de dichos errores que, a pesar de los esfuerzos a base de repeticiones de las faltas, no se corrigen.

La persistencia de estos errores no es debido a una falta de atención o de supervisión de los textos escritos. La causa reside en déficits en la asociación entre el sonido y la grafía o bien en la integración de las normas ortográficas, o una combinación de ambos aspectos.

Hay que tener en cuenta que los principales requisitos para la adquisición de la ortografía son un adecuado desarrollo del procesamiento visual y auditivo de la información (memoria visual y auditiva, discriminación de los sonidos) y de la orientación espacial y temporal.

Dependiendo de cuál sea el proceso deficitario se habla de distintos tipos de disortografías ya esté afectada la percepción espacio-temporal, la percepción visual o auditiva o exista una mala articulación de los fonemas que puede traducirse en errores en la escritura.

La intervención se basa en instrucciones específicas una vez detectados los déficits en el procesamiento de la información junto con la aplicación de estrategias metacognitivas así como en el reforzamiento de los prerrequisitos que se encuentran en la base de la adquisición de la escritura. Se proporcionan herramientas para facilitar la reorganización del proceso alterado trabajando desde aspectos motrices hasta emocionales.