Del enamoramiento al amor: ¿Es posible volver a sentir esas mariposas en el estómago?

No existe un consenso social para definir algo tan complejo como el amor o el enamoramiento. Los neurópsicólogos lo definen como una combinación hormonal determinada, los psicólogos como un sistema emocional activado por estímulos específicos y, de forma general, lo explicamos como un estado de “atontamiento”, sentir “esas mariposas en el estómago”, no dejar de pensar en la otra persona y necesitar pasar el mayor tiempo posible juntos idealizando a esa persona hasta verlo como un ser perfecto e inmejorable.

Cada persona experimenta este estado de una forma diferente y tenemos que disfrutarlo y dejar que toda esa oxitocina, dopamina y demás “hormonas de la felicidad” nos invadan y hagan su trabajo pero también tenemos que tener presente que el enamoramiento es sólo una etapa más de todas las que pueden darse dentro de una relación. Este estado tendrá distinta duración para cada uno pero, al final, las hormonas disminuyen y el atontamiento da paso a la realidad y, dependiendo del paracaídas (creencias sobre el amor) que llevemos puesto, la caída será más o menos dura.

Muchos estudios establecen que la fase del enamoramiento tiene una vida media que va desde el comienzo de la relación hasta los dos o dos años y medio aproximadamente. No es ninguna casualidad que a partir de este tiempo muchas parejas refieran que “ya no sienten esas mariposas” o digan no estar “tan enamorados como antes”; el ratio de discusiones aumenta y surgen los grandes conflictos que, muchas veces, terminan por romper la pareja.

Y aquí llega el quid de la cuestión: que ya no te sientas como el primer día o como antes no quiere decir que ya no ames a tu pareja y que eso tenga que significar el fin de la relación. El lenguaje que utilizamos es importante y puede que cuando decimos que estamos muy enamorados de nuestra pareja, nos estemos refiriendo a “amor” y no a “enamoramiento”.

Es muy habitual que muchas personas acudan a terapia de pareja refiriendo no sentirse ya enamorados y deseando volver a sentirse como al principio de su relación. Sin embargo, igual que no podemos volver a nuestra infancia, tampoco podemos retroceder a ese momento o pretender que una relación permanezca invariable en el tiempo ya que ésta va a ir avanzando y evolucionando a medida que nosotros también lo hagamos.

Así, tanto la calidad como la duración de la relación dependerá de cómo se comporten los miembros de la pareja y es que aún no podemos viajar en el tiempo pero sí es posible trabajar y esforzarse para que la pareja no caiga en la rutina, mantener la pasión encendida, cuidar del otro y que el día a día no acabe por convertir la relación en algo que se da por hecho que va a estar ahí siempre.

Psicóloga y Sexóloga Laura Espadas

Psicóloga y sexóloga

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